Booktrailer de Acosada


¡AVISO IMPORTANTE!, algunos de los contenidos aquí publicados, son para mayores de 18 años. Los mismos serán avisados en el título de la entrada en cuestión. ¡Quedáis advertidos!

Seguidores

Sigue este blog de autora:

martes, 17 de diciembre de 2013

Esclavo de las Sombras - Capítulo Catorce

—¿Quién crees que se encargará de tu cuidado hasta que des a luz? —preguntó con petulancia—. ¿Quién crees que fue el que supo donde te encontrabas y con quién, cuando fuiste secuestrada, y dio el aviso? —pasó la esponja por la espalda sedosa de la joven, mientras decía—: ¿Quién crees que fue el que le dio la idea a Castiel? De todas las mujeres del planeta, ¿por qué crees que te eligieron a ti para este experimento? Fui yo el que le dijo al Ángel Caído, que al ser tú el amorcito de uno de los exterminadores, el más temido por todos por cierto... Haría más daño, que si tomara a cualquier otra mujer del montón. ¿Y sabes qué? —se giró y se puso delante de ella, con la esponja todavía en la mano. Con esta, comenzó a lavarla por los hombros, mientras le sostenía la mirada—. Castiel los odia tanto, que está dispuesto hacer cualquier cosa, con tal de humillarles y darles donde más les duelan... Y es ahí dónde entras tú en la ecuación.

Jennifer se estremeció ante sus palabras. Ya no solamente era por el hecho de estar siendo lavada por ese bastardo, loco y egoísta, sino también tras asimilar lo que le acababa de decir. Prácticamente le había dejado claro que ella, además de ser un arma con el que dañar la organización de los exterminadores, era también el "amorcito" de uno de ellos... De Mitchell. Porque era a él a quién se refería, ¿no? ¿Sería eso verdad? ¿Drew, tras su espionaje, había notado eso, había llegado a esa conclusión? Entonces... algo de cierto tendría que haber ahí, si creía algo así. Eso, por un lado, le hacía bastante feliz, ya que, quisiera o no, tenía que reconocer que amaba a ese hombretón de cabellos negros, pero... Por otro lado, se sentía asustada, temerosa de que, en el caso de ser cierto, él sufriera por ella cuando descubriera lo que le habían hecho... Siempre y cuando, esa panda de lunáticos consiguieran llevar a cabo sus maléficos planes.

Ahora, más que nunca y con una mayor determinación, Jennifer tenía claro que tenía que evitar a toda costa, que eso sucediera... Ya no estaba solamente en juego su vida, su felicidad y su futuro, sino también el de Mitchell y el del resto del mundo. Por eso, haría lo que fuera, lo que hiciese falta, para que ni Castiel, ni Drew ni ninguno de esos seres malignos, se salieran con la suya...

El roce de la esponja sobre sus senos, hizo que Jennifer saliera del estado de trance en el que se había sumergido mientras cavilaba, para ser consciente de las caricias lascivas de Drew. Bajó la mirada y se encontró con que el hombre, seguía empalmado. No había más que ver cómo se alzaba una tienda de acampada en la parte delantera de sus pantalones, para ser consciente de eso.

—Puedo yo sola... —le advirtió la muchacha, cuando vio sus intenciones; acababa de abandonar sus pechos, para continuar con su lavado hacia abajo, hacia su sexo, pasando previamente por su vientre.

Nada más decirle eso, Jennifer le sujetó con fuerza de la muñeca, para detener tu descenso. Él, en respuesta, la miró con rabia, con una alarmante amenaza en la mirada. Ella tragó saliva, ahora un poco más asustada, pero no aflojó su agarre. Justo cuando Drew iba a dar una fuerte sacudida para liberarse y seguir con lo que estaba haciendo, llamaron a la puerta.

Drew blasfemó en voz baja, maldiciendo entre dientes.

—Drew, te necesitamos arriba —dijo una voz desde el otro lado de la puerta—. Vienen varios vehículos y tenemos que asegurarnos de que se trata de Castiel y sus hombres, y que no son los exterminadores que vienen a por la mujer —aclaró. Por la voz, Jennifer supo que se trataba de Austin, el vampiro asesino de su amiga Sarai, el mismo que quería beber de ella cuando se encontraba maniatada en la otra habitación.

—Voy, un segundo —gruñó el hombre, mientras se ponía en pie; no le había costado liberarse del agarre de la mujer, pues Jennifer, le había soltado nada más escuchar la voz amortiguada de Austin. Termina de lavarte —le ordenó—. Toda —le aclaró, mientras se secaba las manos con la toalla que estaba preparada para el uso de ella y que se encontraba sobre la silla, refiriéndose al cabello— Ahí tienes un albornoz y un cepillo para el pelo.  

—¿Y qué me pongo? El vestido está inservible...

—Nena, para lo que tiene en mente Castiel hacer contigo, no necesitas ropa... —y sin añadir nada más, cogió del suelo la prenda medio destrozada y la ropa interior color roja de Jennifer, y salió de la instancia. Una vez fuera, cerró la puerta con llave, dejándola sola... A su suerte...

<<Y ahora... ¿Qué?>>, se preguntó la mujer mientras suspiraba de manera cansina y se sumergía en las profundidades del agua.

***

A Mitchell estaba que se lo llevaban los demonios. Bueno, no exactamente, pues en la base no había ninguno de esos seres al rededor. Igualmente, estaba de tan mal humor, que daba miedo. ¡Hasta Ezequiel, el más antiguo y "jefe" de todos ellos, por precaución, se mantenía lejos de él! ¡Y eso que él no estaba en condiciones de poder ir a ningún lado!

—Cuando lo pille, lo mato —escupió el exterminador, mientras se retorcía en la camilla donde se encontraba maniatado—. Le voy a hacer papilla, al igual que al Drew ese y a Castiel. ¡No voy a dejarle ni un hueso sano! —bramó sin parar de intentar liberarse.

—¿A quién piensas triturar, amigo? —preguntó con sorna Dylan, cuando hizo acto de presencia en la sala de recuperación; se había echado a un lado para que su superior, Ezequiel, pudiera salir, dejándolos a los dos a solas.

—¡A ti, hijo de puta! gritó Mitchell, todo desesperado.

—Como sigas moviéndote así, vas a conseguir que tu recuperación se demore —le advirtió el recién llegado.

—¡Vete a la mierda Dylan! Por tu culpa, estoy aquí atrapado, sin poder salir a por Jennifer —renegó el morenazo, con los dientes apretados.

—Escucha mamón enamorado —le dijo el otro exterminador, sin perderse ningún detalle de la mueca de sorpresa que puso el herido, tras sus palabras—. Mientras tú estabas aquí reponiéndote y quejándote como un marica, yo he estado haciendo mis deberes —acercó la silla que encontró junto a la puerta, a la camilla donde despotricaba Mitchell—. Estuve en el piso de Drew, lo revisé de cabo a rabo y...

—¿Qué encontraste? ¿Estaba Jennifer allí? —preguntó el exterminador interrumpiéndole a su amigo; ahora, más que verse enfadado, se le veía nervioso y preocupado.

—Déjame terminar —le pidió el rubio, mientras se sacaba su petaca y le daba un largo trago a su contenido—. Encontré un portátil. Los de informática lo han estado analizando y hemos encontrado que el tal Drew ese, había estado buscando almacenes y/o fábricas en desuso, que estuvieran en alquiler.

Mitchell lo miró, y sin que los dos mediara palabra alguna, se entendieron. Ambos pensaban en lo mismo: Drew había estado buscando algún lugar donde ocultar a la mujer... Y seguramente... !A todo un ejército de vampiros y demonios! 

El humano ha alquilado en total, cinco naves —Mitchell resopló—. Tenemos la dirección de todas ellas... El problema, es que cada una de ellas están en diferentes lugares... Cada una en una punta de la ciudad...

Eso era un problema... ¿Cómo les iba a dar tiempo a registrarlas todas, antes de que hicieran algo "malo" con Jennifer, si es que no se lo habían hecho ya? 

—¡Mierda! ¿Y cómo vamos a saber en qué nave se encuentra ella encerrada? —preguntó con preocupación—. A todo esto... ¿Cuánto tiempo hace que se la llevaron de mi lado?

—Calculo que un par de horas o así —respondió su amigo a la vez que se guardaba la petaca en el bolsillo interior de su chupa de cuero—. No te preocupes por la localización de Jennifer. Hemos enviado cinco perros infernales a cada nave, para rastrear a Drew —Mitchell lo miró con el ceño fruncido—. De su casa, tomé prestado una gorra. Los perros la han olfateado y ahora saben la pista que han de seguir... Los hemos mandado con sus respectivos amos. Cada uno de ellos, tienen la orden de llamarnos si cuando lleguen a su lugar de destino, resulta ser la que nos interesa. Sin necesidad de entrar y de ponerse en peligro, sabrán si la nave que tienen ante ellos, es la correcta o no. Eso se los dirá sus mascotas. La que ladre y reconozca la esencia fresca de Drew en el ambiente, será la que buscamos.

<<Buen plan>>, reconoció Mitchell. Al final, iba a ser verdad que su fiel amigo, aquél al que tantas ganas tenía de descuartizar por haberle golpeado en la cabeza y haberle dejado caos, impidiéndole así que fuera a la búsqueda de Jennifer, había hecho los deberes y encima, ¡bien hechos! Yendo solamente cinco de sus hombres a la expedición, no exponían en peligro a un gran número de ellos. Con esa cifra bastaba, cada uno para cada nave alquilada por Drew. Irían acompañados, y por lo tanto, protegidos, por sus mascotas. Cuando llegaran cada uno de ellos a su respectiva nave, no tendrían ni que entrar, ni dar la cara siquiera. Solamente tendrían que esperar a ver la reacción de sus perros infernales. Si alguno daba muestra de que era allí donde se encontraba el humano, su dueño, el exterminador a cargo de la bestia, llamaría a la base dando el aviso.

—Esto tiene buena pinta —dijo Dylan, tras examinar su pierna desnuda, sacándole de sus pensamientos—. En unos quince minutos o así, estarás bien del todo y podremos...

Un teléfono móvil sonando, interrumpió la diatriba del hombre. Dylan miró la pantalla del aparato durante unos segundos, antes de aceptar la llamada.

—Ajá —dijo tras unos segundos—. Estaremos allí lo antes posible. Llama a Ezequiel para que envié el mayor número posible de exterminador, a esa dirección —escuchó lo que le decía el exterminador que estaba al otro lado de la línea, antes de despedirse y colgar.

—Deduzco que no dispongo de esos quince minutos —bromeó Mitchell, algo más relajado al saber que las cosas comenzaban a mejorar y que, seguramente, pronto darían con el paradero de Jennifer.

Dylan asintió, mientras comenzaba a liberar a su compañero de sus ataduras...  

6 comentarios:

Fabii Quev dijo...

ooooh cielos........ en suspenso!!!!
para cuando el siguiente capitulo?

Ambrosia dijo...

No...no...no...esto no se hace, me he quedado a la mitad de la historia, ¿Donde esta el resto? Y encima me he leido todos los demas, no tengo con que esperar hasta que nos des el resto....

Anónimo dijo...

No.................

¿donde esta el resto?

Caramelo Rodriguez dijo...

????

D. C. López dijo...

Pronto la continuaré... Paciencia ^.^

Gabriela Vega Bernuy dijo...

Pues ya es 2016 y nada....soy nueva :) ... Hello :)